Se alzan las voces para proteger a los animales

Se alzan las voces para proteger a los animales

El maltrato animal en la ciudad—por propietarios o no—lleva años siendo denunciado. Basta recordar que en San Luis Rey en 2014 por lo menos una docena de perros aparecieron quemados, mutilados o pendiendo de árboles. Nunca se pudo castigar a los responsable de los actos pues, nunca hubo pruebas, y el Ministerio Público solo tomó conocimiento. 

 

Entre tanto, en el Fraccionamiento Temazcalli una extranjera pagó (en 2017) una multa por dos mil pesos porque resultó culpable por el envenenamiento de cinco canes. 

 

Pero es que entonces el Código Penal para el Estado de Guanajuato no contemplaba la privación de libertad para responsables del delito. La práctica sí estaba especificada como delito en el capítulo IV, artículo 297 y 298 del Código Penal para el Estado de Guanajuato. Sin embargo entonces el Código no incluía una pena privativa de la libertad contra quien cometiera esos actos. Las sanciones iban desde una multa de 10 a 100 salarios mínimos, a quien dolosamente causara la muerte a un animal vertebrado o hasta noventa jornadas de trabajo comunitario. Hoy, la ley está reformada desde 2020, y sí; establece prisión. 

 

Contrastes de miércoles

 

La parte baja de los frailes, cuando el nivel del agua desciende; es un espacio en que igual se llega a pie que en moto, en bici, o en auto. Las actividades que ahí se realizan son variadas, desde golf amateur por los cadies del Malanquín, hasta “cascaritas” de fútbol. Una asada por la fiesta de cumpleaños, o simplemente se disfruta de una bebida mientras se pone el sol. Algunos espacios del área federal están concesionados para la agricultura, y el espacio es basto para la recreación. Frente a la presa, al final de la carretera que lleva a ésta; hay una casa. Ahí vive Miguel Ángel, su esposa embarazada, y sus tres hijos. En el terreno tiene aves de corral, borregos, y hasta perros. 

 

Margarita Muñoz tenía un perro Husky—Alpha—un perro de tres años, blanco, amigable, juguetón, “abrazable”. El miércoles 28 de julio, por la tarde, Margarita paseaba a Alpha cerca de los terrenos de la presa; ahí en algún momento se zafó de Margarita y fue (jugando) tras las borregas de Miguel Ángel que, entraban de pacer. Alpha siguió corriendo entre los terrenos de Araiza, y luego él dijo que le había matado borregos, gansos, y cóconos. Confiscó al perro, y acorde con Muñoz indicó que lo iba a matar. A pesar de que Margarita indicó que se haría responsable de los daños, y que incluso la policía preventiva llegó al lugar, no se le entregó a Alpha. 

 

Acorde con Margarita, cuando llegó a la Fiscalía Regional D para poner su denuncia, los abogados del Ministerio le dijeron que no eran mediadores, y que no le tomarían la denuncia, porque había asuntos más importantes que tratar. Sin embargo, acompañada de un abogado lograron llegar a un acuerdo con la esposa de Araiza; quien se encontraba en la misma Fiscalía, levantando una denuncia porque presuntamente el perro había mordido a su hijo. Al final—cerca de media noche del mismo día—acordaron que Alpha le sería devuelto a las 9am del siguiente día. 

 

Pero la devolución no ocurrió, y es que Margarita indicó que cuando fue—acompañada de oficiales de seguridad que luego se desentendieron del tema en Los Frailes—se encontró con Miguel quien le dijo “tu perro ya está muerto”. Ella hizo la búsqueda por su cuenta, y encontró al Husky en partes sobre la vía del Ferrocarril. Vía redes sociales, comenzó a pedirse justicia por el perro, y se llamó a una reunión en Villa de los Frailes. Ésta tuvo lugar el 1 de agosto por la tarde. 

 

Atención tuvo acceso al domicilio de Miguel Ángel Araiza. En una entrevista transmitida en vivo vía nuestra página de Facebook, indicó que Alpha le había matado a un ganso (e hirió a otro), mató un cócono, y mordió ligeramente a su hijo; además asustó al ganado de corral. 

 

Como los propietarios, indicó, negaron que el perro fuese de ellos, y luego dijeran que sí, lo confiscó. Lo tomó del collar, y lo ató—en sus palabras—a un mezquite con una cuerda de plástico. 

 

A la mañana siguiente, cuando fue a revisar que el Alpha estuviese en su lugar, encontró que la cuerda estaba masticada, y que el perro no estaba. Asume que por la desesperación, este empujó una de las puertas traseras de alambrado, y por ahí salió. Al no saber a dónde ir tomó camino al sur—hacia la comunidad de Pantoja. Pero él ya no supo más, solo que la cuerda estaba masticada, y el perro no estaba. 

 

Para Atención, Miguel Ángel brindó un recorrido por su propiedad, explicó cada parte del suceso, y confesó que él no asesinó a Alpha, lamentó que las personas no le crean, que estuviesen organizando una campaña en su contra, y los invitó a que cupiera la cordura, y que fuera la autoridad la que investigara y decida si hay o no delito.

La turba

 

La reunión convocada el 1 de agosto, fue en Plaza la Conchita en Villa de los Frailes, ahí se congregaron unas 300 personas junto a sus mascotas. Había un objetivo claro, querían que el presunto responsable pagara “con cárcel” el supuesto crimen que cometió, sin embargo los ánimos se fueron encendiendo hasta que ya no hubo ni acuerdos ni control sobre lo que pretendían originalmente—reunir todos los casos en que Miguel Ángel sería el responsable de maltrato animal y amenazas, y presentarlos ante la autoridad. Pero es que hubo reventadores que, sin objetivo claro se encaminaron hacia la casa de Miguel, su esposa embarazada y tres hijos. 

 

“Cárcel, vamos por él. El tema es que no podemos seguir así—con miedo. Queremos estar acordes con la ley, pero si esperemos a que llegue la ley, no harán nada. De nosotros no se va a salvar. Queremos que pague lo que hizo”, gritaban los asistentes. 

 

Una vez frente al domicilio, comenzaron a gritar toda clase de consignas, desde: “asesino, hasta cobarde, y decenas de palabras altisonantes”. El objetivo aquí tampoco fue claro, querían que diera la cara, pero mientras algunos querían solo eso, que confesara el presunto crimen, otros dijeron que si de la ley se salvaba, de ellos no sería posible. También gritaron a sus hijos diciendo “niños, su papá es un asesino”. 

 

Luego de unos minutos, apareció sobre la puerta un amigo de la familia—Salvador Ramírez. Éste quiso dialogar con representantes de la turba, sin embargo los manifestantes se dedicaron a gritar toda clase de consignas, y no pudieron dialogar con el abogado. Éste intentaba explicarles que dentro había niños, y que si tomaban alguna acción equivocada, la ley estaría del lado de los menores. Luego de una hora, los manifestantes comenzaron a retirarse del lugar. Algunos participantes de la muchedumbre lanzaron un par de piedras que atinaron a la reja de metal en la entrada de la casa, y otros lanzaron restos de refresco contra el abogado, amigo de Miguel. 

 

Atención más tarde habló con un licenciado en derecho, quien indicó que ahora Miguel Ángel y su familia tendrían que presentar una denuncia ante el MP, para que éste se encargara de asignarles un abogado de oficio y continuar el caso, ahora por las “agresiones de la turba”. 

 

Atención también habló con personal de la Fiscalía, quienes indicaron que contra Miguel Ángel solo hay en esas oficinas una queja por amenazas, y la denuncia de quien ahora sabemos es Margarita Muñoz que, no participó entre el grupo de manifestantes cerca de la presa.