Cambio de planes, más beneficios

Cambio de planes, más beneficios

En un municipio con casi 200 mil habitantes, opera una de las organizaciones que se ocupa de que Sanmiguelenses del presente, tengan un cuerpo sano en el futuro. En esta ciudad en que hay 520 comunidades rurales, y donde algunas incluso no tienen electricidad, agua potable, drenaje—menos—o escuelas, Feed The Hungry que con la concentración de estudiantes en escuelas, entrega/entregaba diariamente hasta cinco mil desayunos, con el cierre de escuelas, tenía dos opciones: una era parar operaciones, la otra era innovar, y llegar más lejos, aún si lo tenía que hacer sin la fuerza de un centenar de voluntarios. 

 

Con una plantilla de 12 personas, en las instalaciones, sobre el camino a la Cieneguita; 21 cocineras, y más de 100 voluntarios, la rutina era llegar cada lunes: descargar camiones, desempacar, pesar, empacar, distribuir y entregar los alimentos que diariamente alimentaban a los niños de 36 escuelas. 

 

Sin embargo, todo cambio en marzo, cuando las escuelas cerraron, y los voluntarios—más de ellos extranjeros—debieron ir a casa, para estar más seguros en el tema de salud, otros abandonaron el país. Así Feed The Hungry, sin concentrados en los centros educativos para alimentar niños que alimentar; cerró sus instalaciones por unos días, sin embargo vino entonces la preocupación ¿quién alimentaría a los niños? Y ¿Quién daría seguimiento a los programas alimenticios? Para un cuerpo sano. 

 

En un plan emergente, la plantilla de 12 colaboradores, regresó a la oficina, y las cocineras también llegaron al rescate, la comida debía llegar a los beneficiarios y extenderse a sus familiares. Así el personal puso manos a la obra, reabrió las instalaciones y se organizaron para hacer el trabajo que hacían en equipo de más de cien. Desde entonces se han preparado despensas con granos—alimentos secos—para que familias de dos, tres, cuatro y hasta cinco integrantes, puedan comer durante periodos de hasta 15 días. 

 

Paola Juárez, responsable de la comunicación en la organización dijo para Atención “cuando inició la pandemia habíamos optado por suspender laboras, pero inmediatamente al ver la necesidad, todo el equipo regresó haciendo de todo, algo nuevo, pero todos con la actitud. Distribuimos los alimentos a todas las comunidades, en cinco días, con circo maroma y teatro”. 

 

Juárez reconoció que se han perdido voluntarios, y por ello ha incrementado el trabajo, sin embargo lo realizan para que los sanmiguelenses beneficiados estén bien. “Todos hemos estado de arriba abajo, todos hemos aprendido a hacer todo. Todos estamos poniendo de nuestra parte. Para la entrega nos hemos coordinado con la ciudad, han provisto transporte e incluso a los conductores”. 

 

El regreso a clases en México, es incierto. La Secretaría de Educación Pública ha dicho que hasta que haya semáforo verde en cada estado, se podrán retomar clases presenciales, y la decisión corresponderá a los gobiernos de cada estado. Irving Ayala, responsable de Nutrición para FTH, dijo para este medio que con la contingencia “todo fue repentino, se cerraron escuelas, no habría servicio. Detuvimos lo que ya estaba funcionando. En la ONG se maneja un padrón de alumnque reciben los alimentos, pero no de las mamás. Con la necesidad y el producto, planteamos la idea con los directivos de seguir apoyando en los hogares, y comenzamos a organizar la lista de padres de familia. Así comenzamos a citar a las mamás para que recibieran las despensas”. 

 

Ante el inesperado tema, Ayala mencionó que su trabajo le ha traído más satisfacción aún. “Es satisfactorio saber que estamos haciendo algo. Las personas lo agradecen porque hay poca gente que les tiende la mano; ahora hay despidos, pérdida de empleo, y por lo menos tienen algo para comer. Me encanta ser parte del motor, porque así salimos adelante, combatimos la hambruna”. 

 

Comida deliciosa, y nutritiva

 

Valentín Patlán es el chef ejecutivo de Feed the Hungry, pero también es el responsable de entrenar a las cocineras que en las escuelas preparan los desayunos o comidas para los estudiantes. Ahora, las cocineras también se han integrado a los equipos de organización y distribución. 

 

Patlán, cuando era estudiante, recibió de la organización el beneficio de alimentos cuando estudiaba en la primaria de la escuela Miguel Hidalgo. La cocina le gustó, posiblemente el talento lo heredó de su mamá, y de su papá “ambos tienen buen sazón”, comentó para Atención. Estudió gastronomía, y sin pensarlo, o planearlo terminó en el corazón de Feed The Hungry, así conoció el proceso que le llevó comida por varios años. 

 

En una visita previa, que hicimos a FTH, estaban en la barra de la cocina, cinco platillos listos “uno para cada día de la semana”. Éstos fueron preparados por varias mamás que asistieron a la cocina para recibir capacitación sobre cómo preparar los alimentos para la nueva temporada, y es que el menú cambia cuatro veces al año.

 

Patlán comentó que las mamás aprenden en su cocina a preparar los platillos y sobre todo “a esconder los vegetales” que en algunas ocasiones son difíciles de que los niños puedan comerse “porque no están acostumbrados a ellos”. En las escuelas, también cuando es necesario; algunos salones de clase son adaptados con la intención de capacitar a grupos de hasta 50 mamás para que repliquen la preparación de alimentos sanos en sus cocinas. 

 

Por eso la preocupación de Patlán, cuando vino la contingencia, era mínima en ese sentido, porque ya más de las personas que reciben despensa conocen cómo preparar los alimentos. Ahora, comentó, lo que se está haciendo es entregarles trípticos, y otras instrucciones, para la preparación. 

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