Nuevo Pantoja, tan cerca de la ciudad, y tan lejos de los servicios públicos

Nuevo Pantoja, tan cerca de la ciudad, y tan lejos de los servicios públicos

Fue una fuga de agua lo que inició un movimiento social en Nuevo Pantoja que terminó con 11 policías estatales heridos, pero también decenas de habitantes ensangrentados. Pero es que ya el pago que los habitantes debían hacer por el agua—hasta 700 pesos mensuales—potable era insostenible y exigían una solución.

 

Así bloquearon el libramiento Manuel Zavala (el 15 de mayo, en medio de la contingencia) durante la construcción del paso deprimido El Pípila; con el bloqueo lograron algo: su tarifa de agua será de 150 pesos a partir del primero de enero 2021 (ahora es de 200 pesos); se aprobó un presupuesto para que una zona que no contaba con electricidad, la tenga; también se benefició a los habitantes con calentadores y páneles solares, pisos firmes, aplanado, y otros programas por unos quince millones de pesos. Sin embargo no todos están felices. 

 

Como en toda colonia y sociedad, hay varios bandos; y además esta área tiene una línea divisoria, el Libramiento Manuel Zavala; así del lado norte hay todos los servicios; y del lado sur, no hay siquiera drenaje, aunque sí pronto electricidad. 

 

Otro bloqueo

 

Luego de que el domingo 30 de noviembre, una docena de habitantes de Nuevo Pantoja—sur—bloqueó la carretera sin pavimento, que se usaba como vía alterna para disminuir congestionamientos vehiculares durante la construcción del paso deprimido, Atención platicó con dos de las vecinas—Patricia y Victoria. Ahí las mujeres indicaron que decidieron cerrar porque la administración pública se comprometió desde el inicio de la construcción del paso deprimido El Pípila, a regar la terracería por lo menos tres veces al día y evitar así la polvareda constante, construir topes reductores de velocidad, y colocar oficiales de tránsito. “Cosas que no cumplieron” al cien.

 

El mismo día del cierre, mientras sanmiguelenses y conductores de paso llegaban molestos al área de bloqueo, más de uno se pasó las piedras, y sin dudarlo unos menores de edad le tiraron pedradas a los vehículos. Ahí durmieron algunos. Al siguiente día, la administración envió las pipas a regar, construyó los topes, envió a los oficiales de tránsito, pero ahora ya la petición del pequeño grupo era distinta, “queremos que venga el secretario del ayuntamiento”. Continuaron su bloqueo. Argumentaron que el gobierno sí les apoyó, pero no a todos. 

 

Ya luego trajeron a colación el tema del agua otra vez. Es que tenían un hidrante, y luego “Miguel”, un trabajador de SAPASMA, el año pasado pidió a cada habitante hasta 13 mil pesos porque les pondría el agua y drenaje, pero resultó que el Sistema de Agua Potable no sabía de esos trabajos, hasta que un día un tubo se rompió y entonces vinieron los problemas. También acusaron al comisariado ejidal de usurpar el puesto. 

 

Al otro lado de la línea divisoria

 

A más de cien años de la Revolución Mexicana (1910), el movimiento agrarista que surgió con el mote “Tierra y Libertad”, los terrenos entregados a grupos comuneros siguen siendo irregulares. Y esas inconsistencias, son las que previenen a las autoridades locales de invertir en infraestructura. En México hay casi 30 mil ejidos; 56 de ellos están en San Miguel, y Nuevo Pantoja es uno que, tiene sus propios conflictos internos, aunque un grupo evitó la confrontación luego del cierre, que generó caos vehicular a días de inaugurar el paso deprimido. 

 

Son 356 hectáreas las que conforman Nuevo Pantoja, y parte de la zona fue expropiada a la familia Araiza por el gobierno federal, para entregarlo a los ciudadanos de Pantoja que en 1969 se vieron impactados por la inauguración e inundación de la Presa Ignacio Allende. 

 

Fueron 33 los hombres que desde 1950 hicieron la petición a la federación para que les entregara dotación de tierra, y sí fueron beneficiados con el territorio entre colonia Allende, La Lejona, y la Estancia. En 1970 llegaron los nuevos pobladores a ocupar el espacio que disputaron en tribunales con Raúl Araiza (QEPD). “Peleamos con él en los tribunales, y en todos le ganamos. La tierra es nuestra, y si alguien se la expropió fue el gobierno, ya luego él buscaba que la federación lo indemnizara” en una plática dijo para Atención José Luís Servín, comisariado (autoridad) ejidal de Nuevo Pantoja. 

 

Junto a un grupo de mujeres, en una calle sin pavimentar, y sentados en piedras y botes de pintura, platicamos con el comisariado. Primero, indicó que fue electo por los 32 ejidatarios como comisariado ejidal, sin embargo el Registro Agrario Nacional—delegación Guanajuato—no se encuentra el acta de asamblea, y la razón es simple: “cuando fuimos a llevar el acta, el RAN ya estaba cerrado, pero de acuerdo a nuestro reglamento, el acta es válida y es aceptada por las autoridades”. El RAN cerró sus oficinas desde marzo, luego abrió en octubre, y cerró el 9 de noviembre con el cambio de semáforo de amarillo a naranja. 

 

“Aquí están abiertas ya las calles, tenemos agua potable, del otro lado se puso el hidrante. La autoridad solo quiere apoyarnos. De hecho, las mujeres que están ahí no deberían estar bloqueando la carretera. Han convertido el tema en política, Patricia es miembro de Antorcha Campesina”, dijo Servín. Antorcha campesina es uno de los colectivos del PRI. 

 

“Muchos habitantes ya han venido a verme, para que vayamos a abrir la calle, pero en un lado tiene que caber la cordura. Nosotros somos pacíficos, y ellas tendrán sus razones para estar ahí, pero sí quiero decirle, el tema es político. No sé qué quieren”. 

 

Otra de las mujeres con quienes habló Atención, dijo que está orgullosa de ser parte del grupo proactivo, y es que junto a los trabajadores de la Comisión Federal de Electricidad ayudaba a colocar postes de luz, apoyándolos para que la electricidad pueda estar antes. 

 

El apoyo seguirá a pesar de ser zona irregular

 

Gonzalo González, Secretario de Gobierno y Ayuntamiento, habló con Atención. Indicó que desde el inicio de la administración se ha atendido la problemática en el área. La administración apoya en lo que es factible. “Nosotros los hemos apoyado desde el inicio con los hidrantes. Una forma en que vimos que no pudiéramos violentar la ley, darles agua. Ellos hicieron una red de distribución, se hizo bajo ninguna autorización por el SAPASMA”, y sobre la persona “Miguel” que mencionaron los habitantes como “coyote” en el proceso de construcción de la red, el Secretario González indicó “si ese es el caso pueden demandarlo y exigirle la devolución del dinero. Lo hizo a título propio”.  

 

En el tema del agua, que continúa en ese lado sur de Nuevo Pantoja, González aseguró que la administración se ha ofrecido a mejorar la infraestructura pero las personas se han resistido, y es que los precios fueron altos porque la fuga de agua era grande “es más el agua que se desperdicia que la consumida. Hace medio año se les dijo que la mayor parte de lo que pagaban era por fugas. Ahora se cierra la red por la noche; pagaban 700 pesos, ahora son doscientos, y a partir del primero de enero 2021 serán 150 pesos”.  

 

“Hemos apoyado a los pobladores con cisternas, páneles solares; las casas afectadas si han tenido avería, fueron reparadas. Se han arreglado incluso se ha hecho el firme, no se les ha dejado solos”, concluyó. 

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