La participación de la comunidad es vital para solucionar los problemas de agua

La participación de la comunidad es vital para solucionar los problemas de agua

Por Jenny Cook

 

Como estudiante de ciencias medioambientales en la UNAM, Karina Bautista aprendió que confiar en el gobierno y la legislación existente no basta si deseamos proteger el medio ambiente. Fue testigo de cómo las mismas autoridades encargadas de proteger áreas de reserva incendiaron humedales protegidos por la Convención de Ramsar a orillas del Lago de Cuitzeo en Michoacán.

 

Para su tesis exploró la severa contaminación del agua por una conocida transnacional productora de empaques y productos desechables, y el impacto en la salud de la población local y la vida silvestre. Karina monitoreó la calidad del agua en lugares donde la empresa descarga sus aguas residuales. Al titularse se percató de que prefiere trabajar directamente con comunidades cuya salud está siendo amenazada y/o afectada por la ingesta crónica de agua contaminada.

 

Fue a través de un profesor de la UNAM que Karina oyó hablar por primera vez de Caminos de Agua y de cómo la organización, durante casi diez años, ha promovido la captación de agua de lluvia como una solución para las comunidades del norte del Estado de Guanajuato y al mismo tiempo monitorea la calidad de agua y desarrolla tecnologías de bajo costo que eliminan el arsénico, fluoruro y otros contaminantes comunes.

 

Un apoyo de la Congregación Unitaria Universalista de San Miguel permitió que Karina pasara un año en Caminos de Agua. Su trabajo fue fundamental en crear vínculos con los residentes de comunidades rurales; especialmente con madres preocupadas por la salud de sus hijos ya que muchos de ellos muestran señales de fluorosis dental. Karina explica cómo encontró nuevas formas de conectar con los residentes, “el primer paso es identificar los problemas y juntos encontrar soluciones . . . ya existía un manual que Caminos estaba usando, pero lo revisé e incluí metodologías de acercamiento para fomentar aún más la participación en los talleres”.

 

Karina comparte una anécdota de las madres de la comunidad de Salitrillo, (en un taller) sentados a la sombra de un árbol en la ribera de la presa, escuchamos testimonios de cómo pasaron su niñez en este lugar y de cómo la profundidad de la presa ha ido disminuyendo desde entonces”.

 

Karina acaba de iniciar una maestría en el Colegio de la Frontera Norte en Monterrey. El programa integra varios aspectos de la gestión del agua; agradeció la experiencia en Caminos porque le abrió una puerta a la realidad de la escasez y la contaminación del agua.

 

Recientemente la Fundación Gonzalo Río Arronte aprobó un programa para construir más de 300 sistemas de captación de agua de lluvia durante los próximos tres años. Para lograrlo, Caminos de agua necesita más becarios como Karina, ingenieros, expertos en programación y comunicaciones. A cambio ofrece una experiencia que deseamos motive a estos jóvenes a seguir trabajando en temas del agua.

 

Si deseas dar una valiosa experiencia de vida y trabajo a un estudiante recién egresado, envía un correo electrónico a, info@caminosdeagua.org, y escribe “Programa Becarios” en la línea de asunto.

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