Pilares económicos que se bambalea ante la crisis de salud

Por Jesús Aguado

Si no hay bodas, no viene turismo, no se rentan habitaciones de hotel; no hay banquete ni meseros, ni solicitudes de transporte privado, ni derrama en la cadena que se genera.

En los cuatro mercados que hay en la ciudad hoy se ven vacíos los pasillos, ya no cuelgan los pantalones, las blusas, camisas o sombreros de la pared o del techo, ya no se escucha “pásele marchanta, qué busca, qué le damos”, porque los locales que en 90 por ciento son de productos no esenciales, están cerrados; y si no hay ingreso, no hay movimiento en la cadena económica.

Los lugares que han permanecido abiertos, son los de comida preparada, carnicerías, y otros que expendan productos esenciales.

Cerrar es la última opción

Gabriel fue a trabajar a Estados Unidos, luego regresó cuando tenía 22 años. Consiguió una concesión de transporte público urbano, pero también la compra de tres locales comerciales en el Mercado Ignacio Ramírez. Junto a sus dos hermanas, comenzaron vendiendo caldo de camarón, sus hermanas trabajaban el espacio mientras que él era el chofer del servicio urbano.

Más tarde se casó, y también tuvo curiosidad por comenzar a traer al mercado comida fresca de mar—camarón, pulpo, ostiones—y agregar cocteles al menú. Después de dos años, porque se debe conseguir un permiso dentro de la asociación de comerciantes, consiguió la autorización para vender tortas. Así nació Mariscos Los Delfines, un espacio que ha ocupado durante 35 años uno de los pasillos del Mercado Ignacio Ramírez. Se deshizo de la concesión de servicio de transporte.

Actualmente son 11 las personas que componen el negocio, siete son las ayudantes. “El primer día que nos enteramos que iban a cerrar otros negocios, vino Protección Civil, nos explicó lo que debíamos hacer. Pensamos que ya no habría tanta gente, y era importante organizarnos. Las trabajadoras se iban a turnar, cinco vendrían por día, en lugar de siete. Hace una semana, la situación se puso más complicada. Hubo menos gente, pensábamos cerrar porque en lugar de generar, estábamos invirtiendo para poder las mercancías y trabajadoras”.

Después del consenso la familia decidió mantener abierto el negocio, “para que nadie de las mujeres se quede sin trabajo, aunque sí les redujimos la jornada, ahora cada persona viene dos días. Les explicamos la situación, nosotros queremos seguir manteniendo el negocio para que cuando esto termine, ellas tengan un lugar al cual llegar y reactivar su economía. Entendieron la situación bien, y además les estamos apoyando con despensa, porque sabemos que lo que ahora ganan no les va a ser suficiente. Les estamos ayudando un poco”, mencionó Chava Espinosa, responsable de Los Delfines, para Atención.

Cerrar es la última opción, eso ya quedó claro, eso ocurriría si no hay gente. “Ahorita ha habido movimiento. Hay gente que quiere comer, y mucha de esta gente es de las comunidades, son los que vienen siempre a hacer su mandado y vienen a comer, ellos nos han mantenido abiertos” agregó Chava.

500 comerciantes

Rubén González, director de Servicios Públicos y Calidad de Vida en la ciudad dijo para Atención que en los cuatro mercados el padrón es de 500 comerciantes que, ocupan el espacio público. Aseguró que a éstos se ha aprobado—los espacios cerrados y abiertos—para que no paguen el derecho por uso de espacio público a la presidencia municipal, durante dos meses; mayo y junio.

“Hay quienes pagan todo el año, sin embargo, a quienes lo hicieron, se le condonará enero y febrero cuando paguen 2021” mencionó el director. González no dimensionó el impacto que puede traer tal condonación a las finanzas públicas.

“A mí me gustaría que todos los espacios estuvieran abiertos, pero la situación está difícil. Casi el 90 por ciento de los locales con venta de productos no esenciales están cerrados, y la comida es solo para llevar”, dijo.

Finalmente, González reconoció el trabajo que la administración ha hecho, pero también los sanmiguelenses con el “Quédate en casa”, y dijo “entiendo que queremos salir, a dar la vuelta, a comprar comida y comerla en los puestos, pero ahora es solo para llevar”, reiteró, por lo que invitó a que sigamos respetando las medidas para mitigar los contagios “y quién sabe, pero si seguimos así de bien, tal vez el ayuntamiento podría aprobar la extensión de horarios en comercios” refiriéndose a la comida callejera que ahora es hasta las 9pm.

El daño es por 622 millones de pesos

“¿Cómo devuelves la ilusión, la emoción?” es lo que se pregunta Guadalupe Álvarez—planeadora de bodas. Y es que la novia del 21 de marzo ya estaba aquí, tenía su vestido, los preparativos, la familia ya había llegado, luego, todo fue cancelado.

Guadalupe Álvarez—Penzi Weddings—una de las mayores organizadoras de ceremonias en San Miguel, aseguró que de su total anual, solo el dos por ciento de las novias ha cancelado su boda, y el resto de abril, mayo, junio y julio, han pospuesto para el resto del año, 40 por ciento, para 2021.

“La última boda que tuvimos fue el 14 de marzo. Para nosotros ha sido complicado. Duele por las parejas que tienen la esperanza e ilusión de casarse”, mencionó Guadalupe Álvarez. Por otro lado, su staff está en casa, pero con salario completo. “Nuestro staff es de 60 personas, pero en una boda podemos trabajar hasta 500 personas, entre ellos los meseros eventuales. Mi gente hacía dinero extra durante los eventos. A los meseros eventuales los estamos apoyando con despensas. A mi staff le he estado pagando completo”.

Álvarez, quien se ha distinguido por la filantropía, sí espera que pronto se puedan organizar ya eventos, por lo menos en su compañía las bodas que ahora se planean tomarán lugar en agosto, pues hay incertidumbre y no se sabe qué pasará en junio o julio.

“Comenzaremos bodas en agosto. Los datos de México no son correctos. El otro día me llegaron datos de que se rompía la curva en junio 12, no confió. Porque no se dice la verdad. No sabemos qué está pasando. Me habla mucha gente: planeadoras, novias, proveedores. Para cuestionarme, pero no sabemos”.

Álvarez reconoció el trabajo que han realizado las autoridades municipales “para cuidarnos” aunque sí se lamentó por aquellos que han perdido su empleo. En Penzi, el personal administrativo trabaja desde casa “tratamos de hacer lo más posible, hablándole a las novias. Tratando de que no pierdan el ánimo. A quienes han pospuesto su boda no he hemos cobrado un peso por los cambios, y la verdad es que: los proveedores, iglesias, todos se están portando muy bien, muy flexibles y estamos reprogramando, y por eso estoy contenta, agradecida por ello”.

El panorama, indicó la experta en bodas, es difuso para 2021, pues ahora—además de las bodas agendadas—”nos han llamado tres personas para 2021”. Y si no hay bodas, la economía se detiene, porque imagínate, continuó Guadalupe, “si tenemos 13 mil habitaciones ocupadas al año solo por el turismo de bodas, ahora no hay. 12 mil cuartos al año, por tres mil pesos en promedio, son 38 millones de pesos. Y solo por bodas, el municipio ha dejado de percibir 622 millones de pesos. Trato de estar animada, pero cómo vamos a hacer para que se recupere la gente que perdió su negocio, su empleo…” concluyó.

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