Para Joaquín Murrieta el agua es un elemento vivo que necesita cuidados

Para Joaquín Murrieta el agua es un elemento vivo que necesita cuidados

Por Jenny Cook

Para Joaquín Murrieta, el agua es un elemento vivo, que se derrama por los cielos, forma ríos y se filtra por el suelo para reponer los acuíferos. Murrieta es el orador principal de Caminos de Agua durante la Semana Mundial del Agua que corre del 22 al 27 de marzo en San Miguel de Allende.

Murrieta tiene un doctorado en gestión de recursos naturales con énfasis en política y economía. Es ecologista cultural del Watershed Management Group (WMG) en Tucson, Arizona. El objetivo de trabajo principal de Murrieta es ayudar a crear comunidades activas y conscientes de lo que afecta el agua en su región, y de fomentar la regeneración de arroyos y ríos, la creación de jardines de lluvia para que el agua de lluvia se reincorpore al acuífero. Estas son las mismas necesidades que enfrentamos en San Miguel de Allende, donde nuestro acuífero, que es nuestra fuente de agua más importante, se está consumiendo rápidamente.

En un entorno natural normal el 50 por ciento del agua de lluvia se infiltra nuevamente en el suelo y reestablece los niveles del acuífero. Así que WMG quiere recrear las llamadas “ciudades esponja”. En el entorno urbano de Tucson, sólo entre el 5 y el 15 por ciento del agua de lluvia vuelve al acuífero y los pozos son cada vez más profundos y costosos. Lo ideal sería que se encontrara agua de estuviera de cero a 10 metros bajo la superficie. “¿Pero qué pasa cuando construyes una ciudad encima de un entorno natural?” cuestiona Murrieta. “Transformamos y destruimos muchos sistemas naturales. Así que, cuando empezamos a ver la lluvia como un recurso, queremos llegar a la misma tasa de infiltración que existe en la naturaleza. Es entonces cuando empiezas a recuperar los acuíferos y a disminuir la contaminación. Con el 50 por ciento de infiltración hay en la ciudad de Tucson podemos recuperar el acuífero en 50 años; es un proceso lento pero eso es con sólo con 10 a 12 pulgadas de lluvia al año”.

Murrieta habla de la importancia de construir sistemas de captación de agua de lluvia para atrapar el agua que caen en los tejados, de hacer que la gente tenga más conciencia de la necesidad de conservar el agua; y que no se bombee tanta agua del acuífero. Para Murrieta, hacer este trabajo en zonas urbanas es fascinante porque ahí es donde está la gente.

Los esfuerzos de Murrieta también condujeron a la creación de una política en el gobierno de la ciudad, donde los residentes pueden recibir descuentos de hasta 2,000 dólares si instalan un sistema de captación de agua de lluvia doméstico, “necesitamos empezar a construir viviendas que tengan sus propios sistemas de captación de agua incorporadas y esto es un cambio que hace que no dependamos del gobierno ni de nadie más, sino sólo de sistemas que yo y todo mundo somos capaces de construir”.