A San José, le llegó la fiesta

A San José, le llegó la fiesta

Por Jesús Aguado

Las flores coloridas de papel, la música y el canto, adornan anualmente al Santo Silencioso, al Señor San José quien, proveniente de comunidades rurales, entra en procesión al Oratorio.

Cada 18 de marzo (o el domingo más cercano) de marzo, personas devotas de comunidades como: Cañajo, Don Diego, La Cuadrilla, San José de la Amistad, La Talega, entre otras, comienzan a reunirse a las 5pm fuera de la exhacienda Santa María del Obraje. Allí adornan el espacio con todo tipo de manualidades amarillas y verdes.

Las pinturas, esculturas, estampas y otras representaciones de Señor San José son colocados en los pollitos (banquitos) de la exhacienda, y se van ordenando por tamaño. Después de la bendición por un sacerdote del Oratorio, las representaciones del santo (regularmente en vitrinas adornadas) son cargadas sobre la cabeza de los fieles y en procesión van hacia el templo (El Oratorio).

Los “San Josecitos” como también son llamados, permanecen una noche en el templo y al siguiente día vuelven a sus comunidades en donde, durante todo el año, peregrinarán por las casas de los habitantes, hasta que llegue el día de su fiesta.

Doña Socorro Hernández es la encargada de conservar ésta tradición y dijo previamente  para Atención que: la peregrinación ha sido celebrada los últimos 90 años. Ella también es la responsable de alimentar danzas y locos que danzan en honor al santo.

El recorrido pasa (a las 5pm) por Calzada de la Presa, Núñez, Mesones y Pepe Llanos—para conectar con El Oratorio.