Aguas grises vertidas en La Allende, causan multas al SAPASMA

Aguas grises vertidas en La Allende, causan multas al SAPASMA

Por Jesús Aguado

Miles de litros de agua gris corren por un colector que debería llevarla hacia la Planta Tratadora de Aguas Residuales, cuyo funcionamiento—y no es un secreto—fue inefectivo desde el inicio.

El Sistema de Agua Potable, con su departamento Cultura del Agua realiza su trabajo pláticas y talleres en escuelas; y al final, llevan a estudiantes para que conozcan cómo es tratada el agua residual que se genera por los sanmiguelenses. Lo que no les dicen es en dónde está el agua que no se trata.

Canales elevados

Basta realizar un recorrido por la parte baja de San Miguel—y no se requiere ser un experto—para darse cuenta que miles de litros de agua escurren destino a la Presa Allende. A unos 100 metros del perímetro de la Planta Tratadora hay un tubo por el que se puede ver un chorro de agua clara—y con fuerte olor a cloro—salir, es el agua tratada. El agua tratada sale del tubo, y luego se mezcla otra vez con agua sin tratar para escurrir hacia San Miguel Viejo, y luego la presa.

Al ir “más arriba” se puede encontrar otro canal en donde al líquido revuelto se le colocó un tubo de concreto, de unas 10 pulgadas, que hace a las vez de puente para autos y motos que, salpican el agua sucia al cruzar.

Pero eso no es todo, al acercarse uno más hacia la planta (lado norte) se puede ver cómo hay varios canales de agua gris, estos además cuentan con ramificaciones, y hasta compuertas. En el área hay una serie de arroyos intrincados que dirigen el agua hacia los campos de cultivo. Por lo menos durante nuestro recorrido los campos eran de alfalfa; mientras que otros vecinos han observado que igual se irriga maíz, frijol y calabaza con el agua sin tratar.

Pero, ¿de quién es la culpa? Atención conversó con uno de los agricultores de San Miguel Viejo, y éste aseguró que sí, los vecinos (que no son de la comunidad) se quejan porque el agua no es tratada, “se quejan porque regamos con agua sucia, pero nunca han venido a darnos una solución. Queremos que vengan, y que nos digan entonces cómo hacerle. Que nos excaven un pozo, o que nos traten el agua. Pero se quejan, y no nos dan soluciones”.

La quinceañera necesita remodelación

David Jiménez, director del SAPASMA (Sistema de Agua Potable y Alcantarillado de San Miguel) recordó que fue un 12 de febrero de 2005 a las 9pm, cuando la Planta Tratadora de Aguas Residuales comenzó a operar. Explicó que para la época la planta trataba el cien por ciento de las aguas, sin embargo reconoce que está rebasada actualmente y por ello requiere una reingeniería—en la que ya se trabaja—que costará 200 millones de pesos. Con ésta se espera tratar toda el agua, para enviarla a la presa y evitar las multas de la Comisión Nacional del Agua.

En San Miguel, se extraen 18 mil litros de agua por minuto (por lo menos en la zona urbana por el SAPASMA), y de ésta el 80 por ciento termina en el desagüe. El agua es colectada por la ciudad, y al llegar al puente del ferrocarril—sobre arroyo Cachinches—parte se desvía hacia la Planta, y el resto es descargado en el cauce que dirige a la presa. Y es en esa área donde los agricultores desvían a través de acequias el agua hacia sus campos de cultivo.

Sobre los agricultores que toman el agua sucia para los campos, Jiménez sí dejó claro que el sistema cumple con verter el agua en un cauce federal, porque ahí pide la CONAGUA que se depositen, y por el agua que no es tratada se pagan multas. En 2019 se pagaron a esa dependencia federal 2 millones 600 mil pesos.

“El agua que ellos toman (los agricultores) es en el área del puente del ferrocarril, pero es responsabilidad de ellos,  de la CONAGUA no del municipio. Indican que tienen un título de concesión, pero nunca lo han mostrado en el sistema”, señaló el director Jiménez.

Vecinos de Mirador también sugirieron que deberían construirse humedales—como se había planteado hace quince años. Sin embargo, el director del sistema dijo  “no se hacen porque se requieren grandes extensiones de tierra y en San Miguel es muy cara. Tendríamos que comprar mucho terreno, no lo tenemos. Saldría muy caro comprarlos. Técnicas hay infinidad, pero necesitamos mucha extensión de terreno para tratar toda el agua. Si los dueños vendieran el terreno, lo venderían muy caro. No es solo cuestión de dinero, sino disponibilidad de tierra”.

El agua tratada, es venida al Club de Golf Malanquín; a transportadores particulares; y la administración pública la usa para irrigar parques y jardines.

Finalmente, sobre la reingeniería de la Planta Tratadora, que sanearía toda el agua que actualmente llega a la parte baja, Jiménez aseguró que se está detallando el proyecto ejecutivo, para posteriormente buscar los recursos (200 millones de pesos), publicar la licitación y comenzar la obra este año, de ser posible.

De visita en la Planta

Durante un recorrido que tuvimos en la Planta Tratadora de Agua, trabajadores municipales—entre ellos la directora Denia Guadalupe González—se negó a dar una entrevista para este medio para explicar el funcionamiento de los mecanismos (ni siquiera cinco minutos, pues dijo iba a un muestreo), al indicarle que realizaría el recorrido por mi cuenta, uno de sus ayudantes—no identificado—se atrevió a decir que era imposible pues, era un área privada. Así que solicitamos la información en donde se indique que hay inversión privada, o que ha sido privatizada; quedó grabado en video y nos dejó trabajar.

La planta, se encuentra en la parte baja de Villa de los Frailes, y el colector se ubica a un kilómetro y medio sobre el Arroyo de las Cachinches. En donde desemboca el arroyo, dijo previamente el ingeniero Jiménez, se ha encontrado todo tipo de basura que va desde ropa, hasta lechones.

Por ello, cuando el agua—en cantidades de 120 litros por segundo—llega a la planta, pasa por varios procesos de cribado para eliminar el limo y la materia sólida—mensualmente se obtienen unas 20 toneladas— que más tarde se lleva al relleno sanitario, indicaron para Atención dos trabajadores que en el área de cribado laboraban.

Una vez que los sólidos se han eliminado del agua pasa a un canal en el que se administran microorganismos—vorticela—que se alimentará de todo contaminante sólido orgánico diluido.

El agua pasa a un proceso de reposo en el cual se le agrega cloro y entonces ya obtiene la calidad de norma 003, que indica; está lista para contacto directo, y es vertida al arroyo, en donde se vuelve a mezclar con agua sin tratar (de acuerdo a lo observado por este medio).

En la ciudad, el SAPASMA opera Planta Tratadora en La Vista 1 y 2, La Paz, La Esmeralda, y Los Rodríguez; Ventanas opera de forma privada su planta.