Concierto de rock sinfónico: Ensamble The Sconek-T
Por Yolanda Lacarieri

Concierto
Viernes 8 de agosto, 8:30pm
Hotel Real de Minas
Antiguo Camino al Panteón no.1
Boletos 150 pesos

El ensamble The Sconek-T ofrecerá un concierto a beneficio el viernes 8 de agosto en la sede oportuna de una plaza de toros que requiere de una corrida sonante, indultada. 

El rock sinfónico figura desde el siglo pasado, brotando durante la temporada llamémosla hippie de los sesentas, grupos que exploran caminos musicales mediante la combinación creativa de elementos de la música clásica con la psicodelia y el heavy metal. El primer sinfonicazo fue un intento de los Beatles con Los corazones solitarios del sargento pimienta. Influyendo patéticamente a bandas como Pink Floyd, Jethro Tull, o Emerson, Lake and Palmer, oh, recuerdo con gran melancolía mi cassette de Cuadros de una exposición, una famosa suite de 15 piezas de Músorgski interpretada por ellos. Luego vinieron Deep Purple, Metallica, pero no se asuste, en este concierto no se romperán violines. 
De repente, la sinfónica de Londres tocaba a sus anchas Escalera al cielo, y Kansas más allá de su polvo en el viento elevaba sus acordes de conservatorio.


La sonoridad sinfónica recrea sesiones de cuerda, una cuerda de violín propicia una emergencia de chelo, y un chelo celoso y concupiscente incita las cuerdas de otro violín. Del violín baste decir que Vivaldi se agasajó, que Paganini se desbordó, requiriendo así de los tonos bajos, de las cuerdas de un chelo ecualizador de la sublimación o sublevación de violines. Para dar tiempo y contratiempo se requiere de un rebote rítmico; una percusión apaciguadora del ímpetu de tres instrumentos clásicos. La batería o bataca, marcación del ritmo a tarolazo limpio, a bombo sucio, mientras juegan los toms de aire, con el de piso, sobre unos platillos no voladores de remate, sino de acompañamiento y contratiempos. Fuga de la ensoñación de una pieza musical, sea mexicana, ranchera, clásica o rock. 

El ensamble es un cuarteto perfecto llamado The Sconek-T, algo que suena a desconecte, algo que va a retumbar a todas luces en concierto, cuerdas de manicomio que nos refieren a los cantos maternos o la estridencia del público loco de pasión, contagiado y descordado, 

The Sconek-T en concierto, euforia o deleite del alma colectiva. 

Se vale cerrar los ojos, tomarse de la mano, bailar en la butaca, levantar los brazos, corear, confundirse cantando al alto vacío. Es preciso escucharlos, acudir con el alma insospechada, llegar con oídios dispuestos, llegar simplemente a respirar, acomodarse en su asiento, esperar la noche, encender los celulares en un signo violento contra la oscuridad. 

Me pregunto cómo será el cajón peruano, la respuesta está en el viento del 8 de agosto, a las 8:30pm en la plaza de toros del Hotel Real de Minas, los boletos ya están a la venta en la recepción del hotel. Los fondos recaudados en la compra de su entrada serán destinados al rescate del patrimonio cultural arqueológico de San Miguel de Allende, a través del Instituto de Conservación de la Cultura, A.C.