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Diversidad Sexual en una ciudad Patrimonio de la Humanidad
Por Julio Edgar Méndez
Lo único peor a que hablen de uno es que no hablen de uno.—Oscar Wilde
Los festivales en San Miguel crean un ambiente único que captura a residentes y turistas y generan un ingreso significativo a los negocios locales. Con permiso de las autoridades, estos festivales contribuyen a crear y reflejar una identidad de San Miguel como patrimonio mundial.
Este año, el Festival de la Diversidad Sexual se lleva a cabo por tercera vez. La gente de San Miguel es muy tolerante sin hacer distinciones de raza o diferencias sexuales.
Sin embargo, según los organizadores, el primer año del festival hubo voces de protesta de parte de un grupo de monjas; pero no se ha escuchado nada más aparte de ese hecho. ¿Y la gente en las calles? ¿Cuál es su percepción cuando se refieren en algunos sitios a la ciudad como San-Mi-gay?
Atención preguntó a algunos adultos en la calle su opinión respecto a los beneficios, si consideran que los hay, en cuanto a derrama económica, influencia cultural o social de eventos de esta índole.
José, gerente de un negocio de bienes raíces, padre de tres hijos, opina que es bueno para la ciudad en términos económicos, pero su temor es que con el tiempo esto puede desembocar en el turismo sexual que de alguna manera ha afectado la imagen de ciudades como Puerto Vallarta y Cancún. Insistió en la tolerancia como regla de convivencia social, aunque no le gusta la demasiada exposición de algunos de estas actividades, especialmente cuando sus hijos le hacen preguntas y no sabe cómo explicarles en términos que puedan entender lo que pasa en estos festivales.
El señor Silver, de los Estados Unidos y visitante frecuente, dice que no es el tipo de festival que le agrade. Es más, especificó que es una razón para no estar en la ciudad esos días. Dijo que él no se considera homofóbico sino "homodisgustado". Textualmente dijo: "No puedes cambiar la realidad cambiando el título".
Joe, empresario, oriundo de San Francisco, abiertamente gay, ha vivido en San Miguel desde el 95 y no se siente particularmente a gusto con el evento. "San Miguel es un pueblo encantador, puedes caminar por las calles y ver a parejas gay disfrutando el ambiente cosmopolita, haciendo sus compras con toda calma, y en general divertirse o relajarse juntos sin que esto llame la atención de nadie. No sé si este tipo de festivales atrae sobre nuestra comunidad un reflector en donde antes no lo había. Me pregunto si tendremos este mismo tipo de tranquilidad en el futuro".
María Estela Mendoza Campos, regidora, dijo que este tipo de eventos, o foros, son socialmente importantes para la ciudad debido a que hablan abiertamente de temas como el sexo. La importancia de una conducta sexual responsable es prioridad para cualquier persona para evitar la transmisión de enfermedades como el Sida e inclusive los embarazos no deseados. La gente que acude a estas conferencias recibe información correcta y oportuna que les ayudará a elevar su cultura sexual con una mayor responsabilidad.
Daniel Sirdey, el entusiasta promotor y cofundador del festival, dijo que la cultura sexual se encuentra inmersa por todo el mundo y este evento no debe considerarse solamente como una expresión de gays o lesbianas sino de gente heterosexual también. Por eso el término diversidad sexual. Daniel y los organizadores han gastado su propio dinero en el proceso de crear conciencia en la ciudad sobre la necesidad de entender a los demás, cualesquiera que sean sus preferencias sexuales. Existen cuatro grandes logros a los largo de estos ya tres años del festival: "crear conciencia, hacer que la gente se involucre, excelentes exposiciones de arte con artistas que antes no se conocían y también mucha diversión.
Karina Álvarez y su padre, Alexis Álvarez empezaron con el festival Se acercaron a Daniel cuando la Carpa se encontraba en La Aurora, y le pidieron apoyo para organizar un festival de arte que tratara sobre la diversidad sexual. Tuvieron una gran respuesta de parte de artistas de todos lados. Lo interesante de esto, es que no eran solamente artistas con diferentes preferencias sexuales sino también heterosexuales con una visión artística sobre el tema.
Con el tiempo, grupos interesantes como Las Católicas, de Querétaro; medios de comunicación como Canal 40, Telehit, Líbido, Anodis, ERadio y otros, han prestado atención al festival y este año participan también.
Flor Acosta, artista fotógrafa, mostrará su trabajo como parte de las exhibiciones en apoyo al festival. Ella ha tenido experiencias similares como pionera del arte femenino mexicano en el famoso Barrio de Chueca en Madrid. Para ella la cultura es: "cualquier producto cultural que se geste en la sociedad misma".
Oscar Barreto, venezolano criado en California, tiene un punto de vista aún más amplio. Fue a la Parroquia de San Miguel para hablar con el Padre Primitivo González. El padre lo escuchó por cerca de una hora, sentados ahí mismo en la casa del padre, mientras que Barreto exponía las razones y la meta principal del festival: "ayudar a los que tienen necesidad". Esto se hará a través de un centro de apoyo a enfermos de Sida o VIH y quienes son muchas veces rechazados aún por su propia familia. En un medio extremadamente difícil, lleno de estigmas, con falta de apoyo para tratamientos, medicinas e incluso simplemente de entendimiento o dinero para las cosas más elementales. Es para estas personas que el festival se organiza cada año. El Padre Primitivo apuntó que esta es también una de las labores de la iglesia: "la compasión por la gente".
Por supuesto que hay teatralidad, plumas, disfraces, diversión, críticas con y sin razón, objeciones, rechazos, y mucha incomprensión, pero en el fondo, según Barreto: " todos sabemos que hay muchas formas de expresión, muchas maneras de vivir la vida que hemos escogido o más bien descubierto, y tal vez tengamos miedo a enfrentarnos a la realidad que se encuentra frente a nosotros y se va a quedar aquí. Admitirla nos hace responsables y entonces, ¿qué vamos a hacer con esta responsabilidad?". Algunos talleres están dirigidos para los padres sobre cómo manejar una situación donde el hijo o la hija les dice que les gustan las personas de su mismo género. Otras conferencias hablan de la problemática del trato como parientes a un enfermo de Sida o VIH, no necesariamente transmitida por relaciones homosexuales, y en general mucha información de primera mano que a cualquier persona le puede servir. Barreto habla sobre las palabras de la Madre Teresa de Calcuta (él ha sido voluntario en el Hospicio de la Caridad de
San Francisco): "perdemos tanto tiempo juzgando a los demás, que no tenemos tiempo para amarnos".
Voces del Interior
Por Graciela Cruz López
El Beaterio y Colegio de Nuestra Señora Santa Ana en la Villa de San Miguel el Grande, III PARTE: Sobre su gobierno, misión y labor
En la práctica, Santa Ana funcionó como un beaterio o recogimiento laico y voluntario de matronas virtuosas _que no necesariamente profesaban o adquirían votos religiosos_, colegio de primeras letras y hospicio para doncellas y niñas huérfanas. De acuerdo a los documentos dados a conocer por el historiador Francisco de la Maza y a los estudios del cronista de la ciudad José López Espinosa, los primeros años de gobierno y administración del recogimiento, dependieron de la autoridad y el funcionamiento de un patronato integrado por padres filipenses, sin embargo, en el año de 1767, tras 16 años de la muerte de Juan Hipólito de Aguado, el también filipense y rector de la congregación Manuel Ramírez de la Concepción, a quien nombrara albacea y heredero de sus bienes, entregó a la mitra de Valladolid alrededor de 18,000 pesos de oro común “para perpetuar en algún modo el alivio de dicho colegio [Santa Ana]”.
Tal parece que esta entrega precisó la jurisdicción a la que pertenecería en adelante el beaterio y colegio, además de que explica el porqué esta institución estuvo sujeta a las visitas diocesanas y a la vigilancia del curato de la villa, en donde aún se resguardan los libros de gobierno, inventarios de bienes y cuadernos de cuentas. No obstante la dirección espiritual siguió estando vinculada a la presencia de los padres filipenses, quienes fungieron largos años como capellanes, entre ellos Juan Antonio Yáñez y José Enríquez de Ribera.
Una intensa labor que emprendieron para dirigir a mujeres inmersas en una vida profundamente cristiana, entregadas a las prácticas espirituales y labores educativas, así como a cada uno de los cargos que les eran asignados para el buen funcionamiento de la institución, además de cultivar el arte, los oficios y dedicar varias horas al día a las faenas domésticas que eran propias de las mujeres de la época. Santa Ana se convirtió así en un espacio complejo, porque sus moradoras provenían de distintas generaciones, grupos étnicos, orígenes geográficos (tanto de la villa y sus alrededores, como de distintas regiones novohispanas), condiciones sociales y personales, niveles económicos y universos culturales.
Entre 1756 y 1766 daban vida al edificio alrededor de 50 mujeres y niñas, cuya edad oscilaba entre 6 y 50 años, entregadas a una estricta distribución de tiempos y actividades, así como a la obediencia de un gobierno interno encabezado por una rectora o ministra, quien era auxiliada por varias conciliarias, secretaria, portera, tornera, escucha de reja, enfermera mayor, campanera, celadora, vicaria de coro, vicaria segunda de coro, organista, cantoras, lectora, música mayor y sacristana, entre otras muchas responsabilidades que compartían en comunidad, con el fin de garantizar el mejor funcionamiento y la armonía del beaterio y colegio.
Entre las mujeres que habitaron Santa Ana durante la segunda mitad del siglo XVIII puede mencionarse a Josefa Chávez (ministra), Rosalía Romero, Isabel de Mendoza (conciliaria), Teresa de Mendoza, Nicolasa de José Noriega (conciliaria), María Redondo, Bárbara Fusiños (secretaria y escucha de reja), María Dolores Serrano (cantora), Ana María Parrilla (portera y conciliaria), Juana María Liñán (conciliaria), María Barrera (cantora), Ana Manuela Rocha, Teresa Rosa Estrada (enfermera mayor), Juana María Fusiños, María Ana Ramos (vicaria de coro, lectora y organista), Josefa Ramos (vicaria segunda de coro), Josefa Aguirre (cantora y música), Rosa Bravo (tornera), Maria Ana Yañez, Nicolasa Menchaca, Teresa Caballero (música mayor), Rita Puentes y Riso (celadora), Maria Teresa Pérez, María Antonia Pérez, María Antonia Caballero (cantora), María de Herrera, (música y cantora), Rosalía Munilla, María Ignacia Dueñas (campanera), María Leocadia Rascón (lectora), María Petra Estebes (celadora), Luisa Morado, Josefa Conej
o, entre otras, Ana María de Elízaga, quien vistiendo hábito dominicano (el que al parecer usaban las matronas de Santa Ana), salió la tarde del 1 de febrero de 1756 para unirse al lucido cortejo de las religiosas que habían llegado a la villa de San Miguel para fundar el Convento Real de la Purísima Concepción:
“… El dia primero de febrero a las 8 de la mañana, fueron ocupandose los forlones del Cabildo en forma de tal con mazas, de los Prelados y demas personas distinguidas, quienes llegaron hasta la Hacienda de Alcocer, y prevenidas las R. R. Madres en cuerpo de comunidad, cubiertos los rostros con sus velos negros, trayendo en sus brazos al Divino Niño, su Celestial Esposo, con sus breviarios y libros, tomaron asiento en los forlones para esto prevenidos…continuando su camino en medio de los demas hasta el Colegio y Beaterio de Señora Santa Ana, donde se habia determinado se quedasen a comer, y de alli saliesen por la tarde…Llego todo este lucido carruaje al Beaterio de Señora Santa Ana por entre arcos, gallardetes y vistosas colgaduras; donde todos esperaban a las R. R. Madres y su Ilustrisima, entraron con el Sr. Obispo al Beaterio, en donde fueron recibidos por mas de cincuenta personas que alli se mantienen con su rectora, ministrandoles el obsequio de vino y masas correspondientes al medio dia, retirandose e
l Sr. Obispo a su palacio y los demas a sus casas y conventos. A las tres y media pasaron en forlones las R. R. Madres y Doña Maria Elizaga vestida de habito dominicano a la iglesia de la Congregacion de San Felipe Neri y capilla de la Santa Casa de Loreto…desde donde habia de salir la procesion de esta tarde hasta el Hospicio de S. Rafael…”
Graciela Cruz López conserva en su totalidad los derechos de autor según la Ley Federal de los Derechos de Autor. No se puede reproducir total o parcialmente sin la autorización previa de la autora.
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